La Locura de la Niñez

     Para algunas personas la niñez es algo tan lindo y pasajero que cuando se pierde, jamás vuelve. Otras personas pasaron una niñez tan fuerte que prefieren no recordarla, pero esa no es la niñez de la cual les vengo a hablar. Quiero con mis palabras, llevarlos atrás en el tiempo y con un poco de mis experiencias, dejarle algo con lo cual se sientan identificados sin que recuerden las malas cosas.



    Cuando era niña, no les mentiré, hubo momentos malos, pero por obra y gracia del Señor estuve en una familia que me dejó vivir cada una de mis etapas. La primera etapa de la cual les contaré, la titulo: la locura de la niñez. Toda mi vida he sido una persona muy tranquila, según mi madre, incluso en su pansa era una bebé muy tranquila. Cuando fui creciendo y llegué a esa primera etapa, puedo decir que esa fue mi etapa mas cool. Siempre uno tiene unas etapas que le gustan más que otras, pues esta es la mía. Crecí en un tiempo donde la sociedad puertorriqueña estaba en transición, así que pude disfrutar de la despreocupación de que te robaran algo o te atacaran en la calle a plena luz del día. Hay que ser sinceros, Puerto Rico no para de subir en las tazas de criminalidad (a menos de que haya juego de la selección nacional).

     La locura de la niñez me pegó tan fuerte que recuerdo cómo solía ver las cosas y las comparo con cómo la veo ahora. Yo no sé ustedes pero en esa locura yo veía las cosas como si estuviera en otro planeta. Era como si todo fuera tan nuevo que solo tenía una explicación: "estoy en otro planeta". Recuerdo que unas viejas amistades me dijeron una vez que realmente yo era una niña rara, pero seamos francos,¿cuantas veces de niños no se preguntaron que había más allá del horizonte donde el mar se pierde? ¿Cómo puede un pájaro volar? ¿Cómo se sienten las nubes si pudiéramos tocarlas? Eran preguntas sin explicación porque eramos niños. No necesitábamos respuestas a esas preguntas porque nuestra imaginación era tan grande que creamos nuestras propias respuestas y nos las creímos.

    Eso era lo mejor de tener la locura de la niñez, creíamos en nuestras convicciones, hacíamos cosas que hoy jamás haríamos, nos comíamos el mundo de una y sin remordimientos. Eramos felices a nuestra manera porque no teníamos noción de lo que era correcto o incorrecto para la sociedad. ¿Saben porqué los padres disfrutan esa etapa con sus hijos? Porque les parece fascinante cuan despreocupados viven de la vida. Ellos quisieran volver el tiempo atrás y revivir la locura de la niñez, dónde todo era más fácil.

    Yo no sé cómo fue tu infancia, pero la mía pasó tan lento y tan dulce que hasta el día de hoy puedo recordarla con sonrisas. A lo mejor por eso es que me han pasado cosas tan locas en la vida; se me ha quedado un poco de esa locura. Y eso no es malo, para nada. Aveces uno tiene que vivir sin preocupaciones que no vayan más allá de: ¿Cómo se encuentra mi familia? ¿Cómo me encuentro yo? Hay que dejar de pensar en qué es lo que piensa la sociedad de tus acciones, porque un día mirarás para atrás y dirás: "Oh wow, he desperdiciado mi vida". Hay que preguntarse cosas, ser curioso, y de vez, tu mismo contestarte esas preguntas cuando nadie te ofrezca respuestas. Toma las riendas de tu vida y vívela como desees. No estoy hablando de libertinaje, hablo de libertad emocional. Sé como un niño y haz lo que te salga del corazón. ¿Quieres dejar tu trabajo y conseguir otro? Hazlo. ¿Quieres hacerte a ti mismo un regalo? Hazlo. ¿Quieres estudiar otra cosa? Hazlo. ¿Quieres mudarte a la China? Hazlo. Tú eres quién se pone los limites. Vive tu vida cómo quieras vivirla porque sólo tienes una.



Ahora, te pregunto: ¿Tienes la locura de la niñez?

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